17.6.07

No encajo

Negación y verbo me definen, tal vez por encima de cualquier otra imagen. Ahora ni sueños, ni océanos, ni libros ni música, ni libre ni perdida. Simplemente una pieza cortada a mala ostia, un material demasiado blando, unos límites tan invisibles como dolorosos. ¿Esto no se pasaba con la adolescencia? Esto no se curaba a base de decisiones e intentos? Elegí los ojos con los que ver el mundo, opté por la parte risueña de la balanza, con la paciencia y el trabajo. Pero. Siempre hay un pero. Y cada vez que hablo es porque me obligo, cada vez que salgo de mi cueva es una caza inquieta de palabras y sonrisas. Cada boca del lobo es un hormigueo en el estómago y un a la mierda. Por que de verdad, no me importa nada. No me toca. Es de mentira, no importa, es todo tan ingenuamente insignificante, todos los problemas, los grandes y los pequeños, somos un ego con boca y con hambre. Cómo integrarme en un mundo de cartón-piedra, cómo hacer que me interesen los cortes de pelo, la vida de los famosos, las hipotecas y los aydiosmio, telopuededscreer?
Lo he intentado, pero no me toca. La realidad se desdobla ante mis ojos, nada puede ser tan blanco ni tan negro. Nos sentamos alrededor de la mesa y podemos hablar de bondad y de fe, de la vida. Pero cada bocado que engullimos es una alquimia sorprendente de la muerte, un sacrificio por nosotros, un canibalismo de lo vivo tan voraz como ciego. Pero me miran incómodo, tuercen el gesto, así que callo. Y sonrio.
Porque hay que tener piedad y respeto, pobres los pobres, defender a los que son inferiores (inferiores?!) con menos dinero, menos cultura, los raros, los desheredados, los inmorales. Esos. Pobres.

4 comentarios:

ybris dijo...

Pues eso.
Los que no encajamos negaremos y hablaremos de lo que los demás no hablan.
Porque estamos hartos de que nos impongan un mundo en el que no encajamos.

Besos

Misántropo dijo...

Pues yo soy de esos últimos y tampoco encajo. Qué raro ¿no?

Besos desencajados.

Uno que mira dijo...

Qué de cosas. Qué de coincidencias, de evocaciones.
Pero.
Katherine Mansfield en sus diarios tiene una frase: "pero es el verdugo de todo lo que amamos".
Y sí: somos un ego con boca con hambre.

Y después de mucho pensar. De mucho intentar entender, de mucho intentar encajar... o creo que al final en vez de integrarme he de intentar desintegrarme de un mundo de cartón-piedra.

Aunque aún no sepa cómo. Ni si puedo. Pero con la conciencia clara de que sí se puede. Porque lo he visto. He visto a los desencajados desayunar felicidad por las mañanas.

Y piedad y respeto se tiene a las personas. Sin atributos. Por el hecho de ser.

Que es verdad que la muerte. Quizá, la única verdad que no cambia. Y no tiene por qué ser triste.

Y ahora quiero abrazarte.

Níniel dijo...

excelente, en serio te felicito por haber mezclado tan bien esa maraña de palabras, porque el el laberinto de palabras es un idioma de signos al que cuesta hallar un significado que se incruste de verdad a tu piel...bueno en fin, ese no es el tema, el tema es los lobitos esteparios, esos que estan adheridos a algunos... recuerdo que antaño luché por formar parte de conjuntos, de encajar dentro de la gente, y quizá hasta lo logré en algunas ocasiones...pero el tiempo pasa y no sé si será producto del pudrimiento, pero ahora sólo me adormezco cada noche entre sábanas de soledad y pensaba una y otra vez en qué me había equivocado, qué era lo que había fallado...y comprendí al fin que no se trata de estar errado, sino tan sólo de tener una configuración mental distinta a las masas (no es que esto nos haga especiales ni nada por el estilo, sino solamente distintos de una forma inusual)... bueno en fin...creo que los comentarios ya hechos, en conjunto con la aglomeración de palabras del principio son la viva representación del sentir unánime de los lobitos esteparios, los misántropos, los ermitaños...ahh la soledad tiene sus dichas...