20.6.07

sol de diluvio

Mariposas amarillas trepan por las trenzas de una chica en la estación de Waverley, y el diluvio que nos espera arrasa las buhardillas de la Royal Mille, hay goteras en los altos tejados, imprevistas, avalancha, despojadas, caen sobre cuerpos de amantes, sobre spatiphilium blancas, salpican de tierra las paredes, de semen los vientres. La tarde se recoje oscura lenta y después estalla con la blancura de un piano impúdico. Notas reversibles que me traen el calor del sol, mis manos al volante, sus pies pequeños, blancos, de niña descarada sobre la guantera. Comiendo chocolate y cantando en voz en grito, la cabeza fuera de la ventanilla. Mis dedos dibujando rutas sobre mapas imposibles a su mirada, Estoril. Sus pies descalzos corriendo al puerto.

2 comentarios:

Ybris dijo...

Y en todo este cuadro por encima de tiempos y lugares la impresión de una mirada ávida como la que uno quisiera que nunca le dejara frío.

La última línea de tu comentario en mi página ha ensanchado el beso que aquí te mando con el sabor dulce de lo conocido y añorado.

Uno que mira dijo...

Habrá entonces que disfrutar el camino.